Centro de Ushuaia / Foto de @miroab
1) Tomar un chocolate caliente
La respuesta al frío nos viene a la cabeza de forma automática:
2) Quedarse en el bar hasta que cierre
En este caso, el cariño del público se lo lleva "Dublín". Se corona como el "Bar Irlandés del Fin del Mundo" y tienen sus fieles seguidores con justa razón. El ambiente suele ser bastante acogedor y rústico, dando la opción de tomar unas pintas al terminar la jornada. Los precios son económicos (para un pueblo turístico) y su ubicación en pleno centro prometen un cómodo retorno a donde se pernocte, volviendo bastante tentadora la idea quedarse hasta el horario de cierre. Si no quieres una cerveza de las marcas más conocidas, pide una pinta de Beagle.
Cerveza Beagle en el bar / Foto de @Noel Hidalgo
3) Deleitarse con la centolla patagónica
Aquí es cuando detengo la prensa y no aceptaré un no como respuesta. La centolla patagónica es algo que sí o sí debes probar. El asunto es éste: mientras más te alejes de la Patagonia, más caro será comerla. En cambio, en Ushuaia (y en las localidades vecinas del archipiélago de Tierra del Fuego) su precio es ridículamente asequible. Opciones encontrarás muchas, pero los locales te recomendarán la "Tía Elvira" o "El Viejo Marino", ambos con un buen precio y variaciones en el menú. De todas formas, date un par de vueltas, que Ushuaia está repleto de lugares para comer mariscos.
4) Visitar la cárcel de Ushuaia
El penal de Ushuaia se ha vuelto un punto importante para el turismo de la ciudad. Hasta 1947 se encontró en funcionamiento, ofreciendo duras condiciones para los reclusos. Volvamos en el tiempo al presente y hoy en día alberga el Museo del Presidio, el Museo Marítimo de Ushuaia, el Museo de Arte Marino Ushuaia y el Museo Antártico José María Sobral. En los pasillos de la cárcel podrás ver la dureza de las condiciones en que vivían los reclusos. Para muchos, era mejor el suicidio que ir a parar a Ushuaia, pues era una tortura. Es más, aún quedan pasillos sin arreglar justamente para que los visitantes den un pequeño viaje en el tiempo y comprendan la dimensión del castigo.

5) Dar un paseo por el "Tren del Fin del Mundo"
Seamos claros: su nombre se debe a que, en el mundo, no existe otro tren en funcionamiento más al sur que éste. Si bien en un principio servía para transporte de presos y sus provisiones y materiales, tras el cierre del penal y el terremoto de 1949 quedó imposible de usar y en el abandono. En 1994 fue habilitado nuevamente, pero esta vez con fines turísticos. Su recorrido es increíble, empezando a 8 km. de Ushuaia. Desde ahí recorre los alrededores de la ciudad e ingresa al Parque Nacional Tierra del Fuego, ofreciendo vistas únicas, totalmente meritorias de una postal.
6) Recorrer la Galería Temática
Otro punto importante si eres fanático de aprender historia mientras viajas. En la galería podrás encontrarte tres niveles que retratan la historia de Tierra del Fuego, con salones bastantes acondicionados y figuras de cera bastante reales. Lo más bonito es que se permite en varias zonas interactuar con la exposición, lo que se puede prestar para graciosas selfies. Además, estarás en todo momento asistido con un audiorelator y tendrás a tu disposición documentales sobre la exposición.
7) Obtener una panorámica de Ushuaia desde el Paseo del Centenario
Como todo lo bueno de la ciudad tiene una ubicación agradablemente céntrica. Esto permite que en cosa de minutos se le pueda visitar y recorrerlo. La magia de este parque, construido para el centenario de Ushuaia, es que permite obtener una vista panorámica de la ciudad y el canal Beagle. ¿Fotografías al atardecer? Sí, ya tienes un lugar para ello.
8) Asistir a uno de sus entretenidos festivales y eventos
Ushuaia, al ser un foco turístico tan importante en la Patagonia, alberga importantes festivales locales e internacionales, como el Festival Internacional de Música Clásica. La cosa no termina ahí: maratones del Fin del Mundo, comilonas del Fin del Mundo, cicletadas del Fin del Mundo y muchos eventos más, que siempre suelen llevar el mismo apellido/apodo. Para obtener más información, siempre es bueno revisar la página web de Welcome Argentina.
9) Calafate sour, para los que prefieren algo con más "malicia"
El calafate es, sin duda alguna, uno de los frutos insignes de la Patagonia. Así que era cosa de tiempo para que a alguien se le ocurriese hacer un licor de calafate, y de esperarse que surgiera entonces el "calafate sour". En serio, es una mezcla bastante agradable que en la actualidad se está tomando los bares de Argentina y Chile en la zona austral. ¿Mejor idea? Aprovecha de comprar una botella de licor de calafate para que puedas seguir preparándolos en casa. Y sí, sé que repetí muchas veces "calafate" (pero valió la pena).
10) Comprar recuerdos en el Paseo de los Artesanos de la Plaza 25 de Mayo
¿Ya está terminando tu viaje? Es hora de que comiences a pensar en esos recuerditos para ti y tu familia. Para eso iremos a la Plaza 25 de Mayo, pues te encontrarás con el Paseo de los Artesanos. Aquí encontrarás distintos tipos de souvenirs y variopintas artesanías. Es muy probable que te topes con todo lo necesario, desde los posavasos "estandarizados" y otros artículos algo banales, a verdaderas obras de arte en tejido. Definitivamente te terminarás yendo con una o dos bolsitas. Bonus track: en la plaza está la cápsula del tiempo del pueblo.
Ya sea recorriendo los bares o aprendiendo de historia, estamos seguros de que con estos consejos podrás sacarle el máximo provecho a tu visita por la ciudad. Si además quieres seguir recorriendo el país, no dejes pasar los 10 lugares que ver en Argentina antes de morir.
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